Ponencia de Federico Fasano (Multimedios Plural - Diario La República) de Uruguay
Muy lejos estamos de aquel 1825, hace ya 185 años, cuando el francés Charles Havas, fundaba en París la primera agencia internacional de noticias, que hoy se transformaría en la moderna AFP, y cuando 10 años después en 1835, el alemán Julius Reuter instalaba en Inglaterra la agencia que portaría hasta nuestros días su apellido paterno.
De inmediato fue Reuter el que hegemonizó la información aprovechándose del predominio británico, ya que la Corona era por ese entonces, dueña de los cables transoceánicos, por lo menos hasta que aparece la radiotelegrafía.
La fecha histórica de la distorsión informativa mundial es durante el año 1859, cuando Havas, Reuter y el alemán Bernard Wolf que había fundado 11 años antes la agencia germana, firman el acuerdo donde se reparten el mundo. El denominado acuerdo por territorios cerrados. En esos territorios solo se capturaban y transmitían noticias si los acuerdistas así lo autorizaban.
Los principales perjudicados de este acuerdo fueron, por ironía de la historia, las agencias estadounidenses, con AP a la cabeza. Finalmente, 11 años después la AP se incorpora al triunvirato y forma parte del reparto de territorios cerrados.
Constituían un verdadero cartel noticioso, donde 3 de cada 4 noticias internacionales eran manejadas por ellos, a un costo enorme de 20 libras esterlinas cada 10 palabras.
Cada agencia tenía “dominios de noticias”. Este vergonzoso reparto del mundo se quiebra recién en 1934 cuando EE.UU. aprovecha su vertiginoso crecimiento mundial y lanza la consigna del libre flujo informativo, rompiendo la política de territorios cerrados, que la encorsetaba. La bandera del libre flujo informativo no sólo no detuvo la penetración cultural llevada a cabo por el “anciane regime” de territorios cerrados, sino que la ahondó aún más. Junto a esta ruptura, décadas después se suma a la hegemónica AP, la UPI, fruto de la fusión de la Internacional News Service y la United Press. No pasa mucho tiempo para que EE.UU. pase a monopolizar las comunicaciones a través de modernos satélites lanzados al espacio, terminando definitivamente con la hegemonía europea. La bandera del libre flujo sostenida por EE.UU. para liderar la hegemonía informativa, no sólo no detuvo el ataque a la identidad de nuestros pueblos, llevado a cabo por el “anciane regime” de territorios cerrados, sino que se convirtió en una formidable herramienta de penetración cultural en los pueblos desinformados.
Esta lucha no es un invento mío. El Director Ejecutivo de AP, Kent Cooper
lo describía en su libro “Barnier Down” denunciando “el dominio tenaz que tenía sobre el mundo un sistema de reparto territorial de la diseminación de las informaciones desde el siglo 19”.
El Economist le respondió a Cooper argumentando “los enormes recursos financieros de las agencias norteamericanas que les permitirían dominar el mundo, sus ideas de la libertad coinciden con sus intereses económicos pero la democracia no significa necesariamente que haya que hacer del mundo el ruedo de la AP”
A partir de mediados del siglo pasado todas las agencias internacionales, mejor dicho, las agencias transnacionales de noticias, se inclinaron por el libre flujo, con la protesta sin fuerza de agencias nacionales y algunas independientes, que acusaban al libre flujo en poder de las 4 grandes, AP, UPI, AFP y Reuter, de un doloso desequilibrio informativo y asimetría, a favor de las potencias del Norte en contra de los intereses del Sur.
Comienza así un gran debate mundial cuyo epicentro son las agencias transnacionales de noticias. El libre flujo contra el flujo equilibrado y sin sesgo informativo.
Los rebeldes acusan a las agencias de ser instrumentos del combate informativo e ideológico al servicio de políticas de Estado en primer término y de estrategia global del sistema en último término. Denuncian que las 4 hermanas están empeñadas en la destrucción de aquellas señas de identidad del receptor que sean conflictivas para el sistema y que impiden bajo el impacto aturdidor de toneladas de información indiscriminada, cualquier posibilidad de que los receptores sean concientes de su real situación. Bloquean, además, la información crítica al sistema de valores hegemónico. Califican la situación como “el crimen perfecto de la no enajenación no asumida”. Y afirman que cualquier noticia es susceptible de condicionar criterios y conductas. Ponen como ejemplo la insistencia informativa desvalorizada del empleo del napalm en Vietnam, que llegó a acostumbrar a los consumidores de noticias, hasta el punto de quitarle toda connotación de monstruosidad a su uso, haciendo normal su perverso empleo.
Una personalidad, insospechada de tendencias extremas, el Presidente de la República Finlandesa, Urho Kekkonen, declaró en 1973 que “los ideales de la libre comunicación de hecho, son falseados a favor de los ricos en perjuicio de los pobres; globalmente la cantidad de información entre Estados es en gran medida en sentido único y desequilibrado y no posee de ningún modo, la profundidad ni la amplitud que exigen los principios de la libertad de expresión”. Mientras que el Ministro de Guyana advertía por esas épocas que “una Nación cuyos medios de comunicación están dominados por el extranjero, no es una Nación”.
Durkeim decía hace 100 años que el gran problema de la democracia era la democratización de la comunicación. Algunos pocos toman decisiones y otros muchos la reciben. El tema cental es como se establecen las comunicaciones entre esos muchos y esos pocos.
Cuando comencé a dirigir diarios en la década del 60, teníamos algunos corresponsales en el exterior, muy pocos, pero más que ahora, con la crisis de la industria periodística que obliga a reducciones en todos los diarios. Pero éramos muy dependientes de las agencias, porque no teníamos como ahora otras fuentes globales de información extra muros. Nuestra batalla era contra los gate keepers, que en las agencias abrían o cerraban las puertas de la comunicación masiva, controlaban el flujo y formaban la agenda setting (jerarquización de los temas prioritarios). Si una noticia no era incluida en esa agenda no existía otro modo de que fuera conocida por el mundo. Las agencias dirigían más que un director de un diario, el mundo de las noticias internacionales. Los clientes, éramos simples receptores desarmados. No existía la reelaboración de las noticias. Las agencias no permitían que les modificáramos sus textos. Y muchísimos medios disponían de sólo una agencia. La dependencia de los medios era total. Y además conspiraba la pereza, la ley del menor esfuerzo de los jefes de cables. Incluso diarios que apoyaban al socialismo chileno de Salvador Allende, como Puro Chile, Clarín y Ultima Hora, reproducían textualmente los cables de las agencias transnacionales contrarias al proceso chileno, más por rutina que por otra cosa.
Hoy la situación ha cambiado. Existen múltiples fuentes, producto del desarrollo tecnológico, de la presencia de Internet, los sitios web, los blogs, la telefonía digital, el periodismo digital, toda una compleja trama de polos emisores democráticos de base.
Hoy millones de jóvenes utilizan la red para estrechar alianzas y dar vida a acciones locales, nacionales e internacionales. Hoy estas redes se basan en valores comunes, sobre opciones ideales, temas globales, desde el medio ambiente a los derechos humanos, desde los temas de género a los de la participación democrática, ignorando el mercado, privilegiando el deseo de ser, de participar y de crecer.
Internet y el desarrollo tecnológico creciente ha sido un gran democratizador al reducir a su mínima expresión el costo de las comunicaciones, eliminando el monopolio de las grandes agencias. Antes con el telex que transmitía 50 palabras por minuto a un costo de U$S 52, a dólar la palabra, el monopolio era intocable. Ahora se transmite un volumen exponencial a un costo infinitamente inferior. Las nuevas tecnologías permiten por primera vez, comunicación global y sin costo.
Si las grandes agencias internacionales no se dan cuenta de este renacimiento informativo y de este nuevo fenómeno y no se aggiornan y satisfacen estas demandas y las demandas de numerosos medios de comunicación que apoyan este proceso, están perdidas. Porque ahora ya no tienen el monopolio, porque ahora los apoyos gubernamentales se han diversificado, porque ahora no son tan eficientes como antes para imponer un modelo de comunicación y porque se trata de mantenerse en el mercado. Ha llegado la hora de hacer las paces con las grandes agencias transnacionales, siempre y cuando seamos respetados en nuestras necesidades.
Yo sólo represento al multimedio plural del Uruguay, un conjunto de 4 medios masivos de comunicación. Y hablo sólo por ellos. Aunque mis palabras, sé que coinciden con las de numerosos medios de comunicación alternativos del sur del mundo.
Qué reclamamos de las tres grandes agencias transnacionales (AP, AFP, Reuter) y de las tres agencias europeas que le siguen en importancia (Efe, Ansa, Dpa).
1) Queremos un servicio que vaya directamente a los procesos y no se quede sólo en los sucesos. Que coloque cada noticia en su contexto. Cuando el sistema de información de las agencias está dirigido a los acontecimientos y no a los procesos, sin tomar en cuenta el contexto, es imposible realizar una lectura normal de lo que está pasando en el mundo. La descontextualización de la noticia, desvinculando un hecho del contorno político, histórico y social en que se origina, ha sido una práctica habitual de las grandes agencias transnacionales.
2) Queremos más features de análisis y explicaciones y menos show y hard news. No estamos diciendo que se elimine la faceta que hoy predomina en forma absoluta, pero sí que se complemente. La gente más que informarse quiere entender. La información no es poderosa, el conocimiento es poderoso. No queremos que nos den un océano de información con sólo 15 centímetros de profundidad. No queremos recibir un periodismo chatarra de fácil consumo. Queremos recibir una información inteligente, de mirada profunda, de explicaciones. Queremos que nos ayuden a convertir la información en significación.
3) Y nos es muy difícil sino cambian su concepto de noticia. Porque noticia, para nosotros, no es sólo el ahora sin historia sino lo que viene de atrás, lo que explica y hace entender, no sólo el ahora sino el antes y el después. Para las agencias de información lo anormal es lo que constituye noticia. El sistema de valores que prevalece es destacar aquellas habilidades que diferencian por sobre las que unen. Dentro de una Nación y entre Naciones, para las grandes agencias, es noticia no lo que las une sino lo que las desune, lo que constituya una desviación, una rareza, aquello que escasea. El hombre que muerde al perro. Y el argumento que dan es que el mercado manda y es lo que pide. Pero el mercado también pide y quiere entender los procesos en los cuales viven sus ciudadanos y consumidores. Las nuevas fuentes informativas y el progreso tecnológico está sembrando el camino para que la noticia deje de ser una mera mercancía y pase a ser un bien social, que es lo que efectivamente está en sus genes. Hoy es un solo un bien de cambio para vender o para manipular conciencias o ambas cosas a la vez.
4) Queremos un servicio que de también voz a los protagonistas no tradicionales, a lo que hoy se llama, sociedad civil, a los actores ignorados en el sistema de valores tradicionales.
5) Queremos que los temas de la esencialidad y el desarrollo humano sean prioritarios en cantidad y calidad, en los despachos que nos envían las agencias. Queremos que se privilegie lo sustantivo sobre lo adjetivo, la entraña sobre la epidermis. Esos temas, hoy, como veremos en el reciente estudio sobre Europa, pasan casi desapercibidos en el volumen noticioso de las agencias. Son ellos, la gobernabilidad, democracia, protección del medio ambiente, cambio climático, derechos humanos, libertad de expresión, alivio de la deuda externa, migraciones, igualdad de género, brecha social, pobreza, acceso a la educación, a la vivienda, al agua, al saneamiento, seguridad alimentaria, trabajo infantil, asistencia humanitaria, entre muchos otros que están en los últimos lugares de la agenda de las 6 grandes agencias.
Un reciente estudio en torno a las noticias internacionales sobre estos temas, publicadas en los diarios más importantes de Europa, en base a despachos de las agencias de información reveló que esos temas sólo ocuparon el 3.5%, del total de las noticias recibidas. El estudio se llevó a cabo por la Universidad Autónoma de Barcelona, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la agencia de noticias IPS y abarcó el análisis de 9 diarios europeos desde el 14 de setiembre al 6 de diciembre de 2009. Los diarios de orientación progresista analizados fueron El País de España, Le Monde y Liberación de Francia y The Guardian de Inglaterra. Y los diarios de orientación conservadora fueron The Times y The Daily Telegraph de Inglaterra, ABC y La Vanguardia de España y Le Figaro de Francia. Los diarios progresistas publicaron un 50% más de esos temas que los diarios conservadores. El promedio de los primeros fue 5.2% y el promedio de los otros fue de 2.6%. En ambos casos, los temas del desarrollo y la cooperación internacional fueron cuantitativamente irrelevantes. No dice el estudio si las agencias enviaron mucho más material para que ese porcentaje no fuera tan grotesco, pero los investigadores que consulté me aclararon que “esta presencia casi marginal en los principales diarios del mundo se debió en parte a que la agenda internacional sobre estos temas la fijan las agencias que son las principales proveedoras de esos insumos”.
6) Queremos que las grandes agencias intenten modificar sustancialmente el desequilibrado y asimétrico flujo informativo que llega del Norte hacia América Latina y que sale de nuestras tierras hacia EE.UU. y Europa producido por esas grandes redes mundiales de información internacional. Aunque no confundimos opulencia cuantitativa con miseria cualitativa. No es un tema solo de más información sino de mejor información.
No hay recientes estudios en torno a cantidad de noticias publicadas en EE.UU. sobre América Latina, transmitidas por las agencias internacionales, pero hace años un análisis de 36 noticieros de televisión de EE.UU. revelaron que sólo el 2.1% de las informaciones difundidas correspondían a Latinoamérica y otro estudio de tres años de duración probó que no se había utilizado ni una sola nota latinoamericana sobre asuntos laborales, agricultura, pesca, salud, educación, arte, cultura en esos noticieros.
En cuanto a Europa, un reciente seminario de Directores y Editores de medios de Europa y América Latina organizado por el gobierno español reveló que las informaciones sobre Latinoamérica difundidas por las grandes agencias al viejo continente ocupan el último lugar de publicación. El primer lugar lo ocupan las noticias sobre la propia Europa, lo que es normal, el segundo lugar lo ocupa EE.UU., el tercero Asia, el cuarto Africa y el último América Latina.
Al acabarse los golpes de estado parecen haberse acabado en Europa las noticias de nuestra América. Sin embargo nos envían múltiples noticias europeas que América Latina publica, ocupando los principales lugares informativos.
No toman en cuenta las agencias europeas que la Unión Europea es el principal socio comercial del Mercosur, exportando más a América Latina que a la propia China. En los últimos años las exportaciones latinoamericanas hacia Europa pasaron de 42.200 millones a 102.400 millones de euros, y las importaciones ascendieron de los 52.200 millones a los 86.400 millones de euros. Debe tener en cuenta Europa, que en el 2020 dejará de ser el principal socio económico de América Latina, siendo reemplazado, según todos los pronósticos, por la potencia china.
Tampoco publican los medios europeos, alegando falta de insumos provenientes de las agencias, los problemas que dividen a América Latina de Europa, sobre todo el proteccionismo agrícola, las migraciones y los resabios del colonialismo como es esa afrenta clavada en el corazón de nuestra América, que es la ocupación por la fuerza de los territorios de las Islas Malvinas.
7) Queremos que las agencias terminen de ignorar en sus despachos el papel actual de copilotos en la conducción de los asuntos mundiales, de los nuevos países emergentes del sur y del este. Ya el G7 no domina al mundo. El propio Bush en 2008 tuvo que convocar al G20 incluyendo algunos países del Sur. El BRIC (Brasil, Rusia, India y China) se proyectan con una fuerza inesperada. Y el IBSA (India, Brasil y Sudáfrica) comienza a caminar con fuerza. El Norte ya no tiene el monopolio de la economía. Un nuevo órden económico despunta en el horizonte. Sin embargo las agencias, cuantitativa y cualitativamente ignoran esta nueva realidad. ¿Cuántas palabras e imágenes salen de las agencias transnacionales con estos temas? Muy pocas. Como también es deficiente, escasa y fragmentaria la información que en cada uno de estos países emergentes se tiene de los otros, pese a su peso y a los fuertes lazos entre ellos.
Las grandes agencias y sus redes mundiales se están quedando atrás y no reflejan las grandes transformaciones contemporáneas que en el último quinquenio vienen del sur del planeta. Mal le pese al Norte.
8) También deseamos que las grandes agencias, que desde décadas han jugado un rol decisivo consolidando en sus despachos la creencia de que la dependencia del sur es necesaria e inevitable, abandone esa posición y respete los avances de los pueblos y las economías de los países en desarrollo. Como también que deje de difundir una y mil veces la tesis de la ingobernabilidad de los africanos, cuya identidad cultural quieren asemejarla a la imagen de Tarzán, rey de los monos. Uno de los temas claves donde las agencias ejercen su influencia es su rol legitimador de las patentes internacionales, cualquiera fuere su origen. Queremos una mayor neutralidad informativa en el tema. Hoy la lucha por la propiedad no se da tanto sobre la propiedad material sino sobre la propiedad inmaterial. El sistema económico hegemónico apoyado por el sistema informativo transnacional, quiere someter y transformar en propiedad privada, la propiedad inmaterial que por definición es propiedad común y compartida. Quieren mediante patentes, derechos de autor, la apropiación de la información genética, el robo liso y llano del conocimiento originario de seres humanos, animales y plantas, como el conocimiento tradicional de la siembra, los pesticidas naturales, cualidades curativas de las plantas, que estos bienes sean expulsados del territorio de la propiedad común y compartida y se rijan por las normas de la propiedad privada. Por lo menos queremos que las agencias informen con neutralidad y hondura sobre este tema que divide a muchos países.
9) Pretendemos que las grandes agencias en sus despachos, en sus noticias y en sus análisis y comentarios amplíen su visión sobre los derechos humanos, y no se limiten a considerarlos solamente derechos políticos o derechos individuales. Es notoria la ausencia en estas informaciones de los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos y los individuos como parte sustancial de los derechos humanos. Libertad sí, e innegociable, pero sin hambre y con identidad cultural.
Recordemos la declaración de la insospechada Amnesty Internacional sobre los derechos humanos: “los gobiernos occidentales se congratulan de hacer recaer la responsabilidad en las libertades políticas y civiles en los países en vías de desarrollo, pero no se apresuran tanto en asegurar que los derechos humanos básicos, como la comida y el agua estén garantizados”.
10) Finalmente anhelamos, con pocas esperanzas, que las grandes agencias se despeguen un poco de los gobiernos que las financian mediante el mecanismo de suscripciones que representan más del 50% de sus ingresos, y apelen a insospechadas fuentes alternativas que les harán recuperar la credibilidad perdida, por como trataron la pre guerra y finalmente la guerra en la milenaria Irak, cuna mesopotámica de la humanidad.
Al respecto, sobre las fuentes alternativas traigo como ejemplo el fracaso informativo de las agencias en la autoría del atentado de Oklahoma en abril de 1995, donde una pequeña agencia con fuentes alternativas e independencia de criterio, IPS, le ganó a la poderosa AP y a todos los medios de comunicación estadounidenses.
Dijo The Guardián el 2 de mayo de 1995: “Pequeña agencia bate por goleada a los Goliats al informar 48 horas antes que todas las demás la conexión davidiana en el atentado de Oklahoma”.
Por su parte el The Washington Post reconoció ese mismo día que “la pequeña IPS había informado a pocas horas del atentado que la Milicia Americana estaba detrás del acto terrorista”, añadiendo que “la periodista de la CBS, Connie Cheng, había informado que las fuentes del gobierno afirmaban que se trataba de terroristas musulmanes”.
La explicación de la gaffe la dio Robert Fisk del The Independent de Londres al afirmar que en EE.UU. estas noticias son traducidas y evaluadas por los periodistas asignados al Pentágono, al Departamento de Estado o a la Casa Blanca, siguiendo sus indicaciones por costumbre, pereza o porque creen que no pueden equivocarse en un tema de esa entidad.
IPS, no se guió por esos centros de poder, buscó fuentes alternativas y sospechó algo elemental, que pasó desapercibido a todos los centros de inteligencia, deseosos de pescar a los musulmanes con las manos en la masa: que el 19 de abril, día del atentado, se cumplían exactamente dos años del asalto final de las fuerzas federales contra los davidianos, en Waco, Texas. Con esa pista en pocas horas confirmaron la noticia, que tuvo que ser admitida, recién dos días después por las grandes agencias de información.
Un ejemplo de imparcialidad y rigor que deberían seguir las grandes agencias, atornilladas en fuentes interesadas, que ya fueron humilladas en su credibilidad en la guerra de Irak, una guerra inventada, con armas de destrucción masiva que nunca existieron. Un fenómeno parecido al de William Randolph Hearst, propietario del New York Journal, empeñado en desatar la invasión norteamericana a Cuba en 1898, enviando a su afamado dibujante y grabador, Frederic Remington a la isla, para que le remitiera las pruebas dibujadas, de supuestos actos bélicos contra EE.UU. Remington le informa desde La Habana que no hay ningún acto bélico y por lo tanto no hay dibujos que mandar. Hearst le responde en un cable que hizo historia: “ponga usted los dibujos, yo pondré la guerra”.
Vaya sistema de valores informativos, que por otra parte fue aplicado en múltiples veces, por las grandes redes de la comunicación mundial, como lo denunció certeramente la UNESCO en 1976.